xarau y gianella. el nacimiento de san lorenzo de almagro

Los fundadores del club San Lorenzo de Almagro.
Primera fila, de izqda. a dcha., sentados: J. Monti, J. Nieves, J. Colazurdo, A. Riccio, A. Coli y P. Silva.
Segunda fila: A. Homero, F. Xaraux, A. Assali, P. Lorenzo Massa, J. Maidana y F. Farula.
Tercera fila: A. Riccio, F. Rosso, M. Maidana, J. Herrero, A. Rappa y L. Gianella.
Cuarta fila: A. Scaramusso, J. Gorena (árbitro), M. Romeo, J. Velázquez, J. Coll, F. Monti y J. Monti.

       GIANELLA. El que puso el nombre de Forzosos fue Luisito Manara, un chico muy bueno que iba a todas partes con nosotros y que se murió enseguida, a los 16 años, de tifus. Cuando discutimos el nombre no teníamos ni la pelota. Luisito decía que el cuadro se tenía que llamar Forzosos de México, porque éramos casi todos de esa calle. Federico Monti dijo que no, que había que ponerle cualquier nombre, pero con Almagro al final, y que eso no podía cambiarse nunca. Entonces quedó Forzosos de Almagro. Con el nombre de Forzosos jugamos apenas dos o tres meses. El primer partido fue contra Estrellas de México, que era un cuadro de ahí cerca, por Castro Barros. Estrenamos unas camisetas color borra de vino que nos trajo el cura Lorenzo. Les ganamos 2 a 1. Xarau hizo un gol de penal. ¡Cómo los tiraba! El otro creo que lo metió Julio Maidana. Jugamos muchos partidos y los ganamos todos. En la capilla no perdimos nunca. Le ganamos al Jorge Brown, al Laureles Argentinos, que era de las calles Agrelo y Boedo. Íbamos a los diarios a poner los desafíos, pero no nos querían recibir el papel porque no tenía sello y decían que si no tenía sello no era un club. Como el padre Lorenzo nos obligaba a ir a misa todos los domingos, a la salida hablábamos con los vecinos y juntamos siete pesos que costaba el sello de goma. En la misa, el padre controlaba muy bien si estábamos todos, porque si no, no había permiso para usar la cancha. Íbamos tantos muchachos a misa que se empezó a llenar de chicas, pero en ese tiempo no nos ocupábamos de mujeres, como hacen ahora.
       Federico Monti y otros empezaron a decir que había que cambiarle el nombre al cuadro, porque Forzosos era muy feo. Monti me dijo: «Habla con el padre Mazza, elegí un nombre, y si él está de acuerdo, lo cambiamos. Lo agarré al cura cuando salía para ir a San Carlos, que quedaba en Victoria y Yapeyú (hoy Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuwa)». Le dije: «Padre, vamos a cambiar el nombre del cuadro». Me preguntó cómo pensábamos llamarlo. «Mire padre –me animé–, le vamos a poner Club Atlético Lorenzo Mazza». El cura se agarró la cabeza; «¡No! –me dijo–. ¡Por favor! Ustedes se pelean en la cancha, les van a decir “cuervos”, “frailongos”; no, no». Entonces le insistí: «Federico dice que lo único que no podemos sacar es Almagro, pero lo otro está decidido». No quiso saber nada, así que tuvimos, que reunirnos todos en la esquina y buscar otro nombre. Nosotros le queríamos hacer el homenaje al padre y ponerle su nombre al club, así que buscamos una vuelta en el asunto. Alguno se acordó de la batalla de San Lorenzo. Fuimos corriendo y el cura aceptó: «Bueno, si es por la Batalla de San Lorenzo está bien. Que se llame San Lorenzo de Almagro». Esto era abril de 1908.

       XARAU. Yo le voy a contar cómo cambiamos la camiseta y adoptamos la azulgrana, que se usa ahora. Como nosotros no perdíamos ningún partido, el cura nos dijo un día: «El domingo que viene les voy a traer un cuadro bravo a ver si a ésos les pueden ganar. También voy a traer dos juegos de camisetas y los sorteamos. Uno es verde y blanco en franjas verticales, el otro rojo y azul, también verticales. La camiseta que tenga el cuadro ganador queda para San Lorenzo». Trajo un cuadro de San Francisco, que tenía unos jugadores bárbaros. Sorteamos la camiseta y nos tocó la roja y azul. Les ganamos cinco a cero. Gianella hizo un gol. Así que nos quedamos con las camisetas azulgrana que se siguen usando ahora. Entonces el cura se convenció de que no perdíamos más y nos hizo entrar en el campeonato de las Iglesias, que se llamaba Don Bosco. También lo ganamos. Entre tanto, nos íbamos haciendo muchachos grandes.

       GIANELLA. El padre Lorenzo consiguió una cancha en el Parque Chacabuco y nos fuimos a jugar allá, porque ya necesitábamos más espacio. Por el año doce, la municipalidad no sacó la cancha y no sabíamos que hacer, así que decidimos irnos a jugar a otros clubes. Xarau y yo nos fuimos a Vélez Sarsfield. Llegamos a la semifinal, pero perdimos con Porteño. Yo no jugué ese día. Al año siguiente terminamos segundos de Floresta y perdimos el ascenso. Si ese año Vélez Sarsfield hubiera subido a primera, San Lorenzo no existiría.
       En 1914 formamos de nuevo el club San Lorenzo de Almagro y entramos en el campeonato de segunda división. Nos reunimos en la casa de Alberto Coll, en la esquina de Treinta y Tres y Agrelo, y allí instalamos la secretaría del club. Entramos en segunda y ganamos todos los campeonatos del norte, sur, qué sé yo. Ganamos el torneo de segunda y teníamos que jugar la final con Honor y Patria, que era campeón de Intermedia. El que ganaba subía a primera. El partido fue en la cancha de Ferro y ganamos tres a cero. Fue el 1º de enero de 1915. Xarau hizo el primer gol y yo el último. Subimos a primera y, desde entonces, San Lorenzo no descendió nunca.

San Lorenzo de Almagro: el equipo del ascenso. 1915

De Osvaldo Soriano. Artistas, locos y criminales. Madrid: Mondadori, 1990.

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